Salvadoreños encaran impago tras vacaciones de Semana Santa

San Salvador, 17 abr (PL) El Salvador deja atrás unas vacaciones de Semana Santa marcada por enjambres sísmicos, un impago provocado por la oposición y una carrera electoral que promete agudizar la polarización política de esta nación.

 

La renuencia de la derechista Alianza Republicana Nacionalista (Arena) a aprobar una deuda de 70 millones de dólares para avalar el desembolso del gobierno a los pagadores de pensiones fue la antesala para el esperado feriado.

Sin embargo, los salvadoreños que ya tenían planificadas sus vacaciones decidieron disfrutarlas y ya comenzarán a preocuparse, o a presionar a los factores que se niegan a facilitar una solución por conveniencias políticas.

Salvo el enjambre sísmico que estremeció San Salvador desde el pasado lunes, la quietud ha sido la norma en los últimos días, y hasta los índices de homicidios disminuyeron, quizás porque hasta los ‘mareros’ se recogieron en familia.

Por lo pronto, la semana comienza con un llamado al diálogo que sorprende, sobre todo porque proviene de una de las voces más críticas a la negociación fiscal promovida por el gobierno, el diputado arenero Norman Quijano.

El excandidato presidencial por Arena instó al presidente Salvador Sánchez Cerén a convocar a un encuentro de concertación este lunes, para solucionar el impago creado por el propio partido oligárquico en su afán de torpedear al gobierno.

A su vez, la red salvadoreña de radios comunitarias (Arpas) reclamó la destitución del ministro de Hacienda, Carlos Cáceres, porque sugirió que el país debería resignarse y esperar la benevolencia de Arena.

‘¿Acaso el ministro Cáceres cree que Arena es un partido bondadoso, responsable y colaborador? ¿Ignora que la derecha oligárquica está dispuesta a llegar a fondo con su estrategia de boicot financiero contra el Ejecutivo?’, cuestiona Arpas.

En lugar de confiar en la utópica bondad arenera, la red propone lanzar una ofensiva contra los grandes evasores tributarios que anualmente dejan de pagarle al fisco entre mil 500 millones y dos mil millones de dólares.

Según esta fuente, el gobierno podría declarar emergencia fiscal y aplicar medidas ejecutivas extraordinarias para recaudar en el corto plazo 500 millones de dólares, un tercio del cálculo de evasión más conservador.

También proponen la suspensión temporal del pago de la deuda externa, especialmente todo préstamo adquiridos en condiciones desfavorables, que obligaron a implementar políticas neoliberales o que fueron robados por los gobiernos de Arena.

Además de un respaldo político y movilización social, ambas variantes demandarían una radicalización improbable en un gobierno más respetuoso del consenso democrático que sus antecesores, en aras de conservar una paz que costó demasiada sangre.

No obstante, a estas alturas nadie duda que hay una guerra en curso en El Salvador, y es librada en los pasillos de la Asamblea Legislativa, azuzada por la prensa derechista, financiada por la oligarquía y sufrida, como suele pasar, por el pueblo.

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