La guerra de Siria: manipulación y tergiversación de la información

Parecía que el Ejército Árabe Sirio era incapaz de resistir ante la míriada de grupos terroristas fuertemente financiados por potencias extranjeras.

La situación militar en la que el Gobierno de Damasco se encontraba en mayo de 2015 era precaria, justo después de la caída de la ciudad de Idlib en manos de terroristas encabezada por la principal sección de Al Qaeda en Siria, el conocido como Frente Al-Nusra.

La amenaza se cernía sobre los habitantes de Latakia. Sin embargo la intervención directa del poderío militar ruso en septiembre de 2015 hizo cambiar la correlación de fuerzas a favor de las tropas gubernamentales y sus milicias aliadas. Sin embargo, ni en esos momentos dramáticos ni actualmente los medios de comunicación más importantes advirtieron del drama humanitario que vivían las poblaciones cercadas por los extremistas takfiríes, ya fueran estos de Al Qaeda, Ahrar Al-Sham o por el autodenominado EIIL (Daesh, en árabe).

Es sorprendente como, en este caso la televisión pública Cataluña, ha tratado y trata la información respecto al conflicto. El periodista internacional de TV3 destacado en la zona de Oriente Medio, Joan Roura, se prodigó en sus reportajes sobre las fases finales en Alepo, alertando sobre el futuro que le esperaba a la población civil. Destacan –por omisión- en sus crónicas de diciembre del 2016 las referencias a los corredores humanitarios y a los ofrecimientos del Gobierno sirio a los rebeldes armados para que acabaran con una batalla que no podían ganar y evitar así más sufrimiento humano del cual la guerra de Siria ya ha provocado a grandes cantidades por parte de todos sus contendientes.

En una tertúlia en un programa de la cadena pública (el 14 de diciembre de 2016), el considerado experto en los conflictos de Oriente Medio Joan Roura, manifestó que la situación de Alepo se había mantenido militarmente estable entre las fuerzas gubernamentales y los grupos armados desde 2012. Equilibrio únicamente destrozado gracias a 3 semanas de bombardeos rusos: “En tres semanas han dado la vuelta a una situación que había aguantado durante 4 años, imaginemos la capacidad de fuego que se necesita para dar la vuelta a una situación bélica  que ha aguantado 4 años.”. Cada muerte en Siria es una tragedia y nadie en su sano juicio se puede alegrar por la continuación de este conflicto. Así mismo, se ha de ser riguroso en los planteamientos y más cuando trabajas para un medio financiado por todos los ciudadanos. Más allá de que el bando que tiene más potencia militar la usa contra su adversario –¿alguien duda que Al Qaeda y el resto de grupos si pudiera utilizar bombarderos dudaría en hacerlo? ¿Los atentados suicidas contra mercados, universidades o zonas religiosas por parte de estos grupos son menos brutales que los bombardeos rusos? ¿La decapitación del niño palestino, grabada y difundida a través de internet, en la zona norte de Alepo a manos de los terroristas de Harakat Nour al-Din al-Zenki apoyados por Occidente y calificados de oposición moderada por el mismo Occidente no merece una denuncia?  – es de una falta de rigor extrema plantear que la situación de Alepo cambió por la “brutalidad rusa” en tres semanas.

La suerte de Al Qaeda y aliados en Alepo cambió de manera inexorable cuando las tropas gubernamentales cerraron las poblaciones del norte de la ciudad, contactando con las poblaciones de Nubl y Zahraa, evitando el flujo de suministros que venía desde Turquía y después cerrando el cerco a la ciudad. Esto se produjo en febrero de 2016. A grandes rasgos lo que por lo menos llevó un año de operaciones del Ejercito Árabe Sirio y sus aliados, fue substituido por el experto Roura en 3 semanas de bombardeos rusos.

Más allá de que el periodista afirmara con rotundidad que después de la liberación de Alepo lo que seguiría sería la “gran batalla de Idlib”-cosa que aun hoy aún no ha sucedido sino que el Ejercito Árabe Sirio se ha centrado en combatir a Daesh en el este de Alepo- sus aparentes desconocimientos en materia militar o que las crónicas del periodista durante esos días finales de la derrota del terrorismo en Alepo estuviera totalmente en consonancia con la campaña desatada en los medios para criminalizar a Rusia y Siria –ocultando o desnaturalizando a quien formaba parte de la los grupos armados y como estos insistían en mantener una batalla sin posibilidad de victoria con todo lo que eso suponía para la población civil-  cabe preguntarse si realmente tenemos unos profesionales de la información que estén a la altura de la gran responsabilidad que tienen.

Sigamos esperando hasta entonces las crónicas –las múltiples que hizo sobre Alepo no tienen desperdicio- futuras sobre los asedios que sufren centenares de miles de personas en Deir Ezzor o en otras tantas poblaciones. Probablemente los expertos periodistas después de años de asedio y cerco total se acordaran de ellas, aunque su única vía de suministro sea gracias a los aviones rusos, que les lanzan comida y agua. Existe una necesidad imperiosa de ser rigurosos denunciando el asesinato, la tortura y en esencia las injusticias, sea quien sea su autor.

David Moreno es profesor-doctorando en Historia en la Universidad de Barcelona.

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