Uruguay y sus tropas en Haití: Por La Ventana Fue Que Entraron

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Nos queremos ir de Haití por la misma puerta que entramos, no queremos salir por la ventana”

Ministro de defensa Nacional, Jorge Menéndez

Por Fernando Moyano, 18 marzo 2017.-Menéndez recibió el miércoles 15 a una delegación del PIT-CNT, FEUU, SERPAJ, Observatorio Luz Ibarburu, y Coord. Por el retiro de las tropas de Haití, y les confirmó con total certeza el retiro definitivo de las tropas uruguayas de la MINUSTAH el 15 de abril, en cumplimiento de la ley aprobada en diciembre.

“Nos venimos. Para nosotros la ley es la ley. No tenemos ningún otro interés”.

Un detalle, la entrevista pedida quince días antes había sido pautada para el jueves 16. A último momento, debido a dificultades de agenda, Menéndez la adelantó.

Otro más, al comenzar la entrevista los visitantes le trasmitieron su solidaridad y preocupación por la amenaza de muerte que recibió de un supuesto comando terrorista de militares o ex militares uruguayos, hecho del que poco y nada se sabe todavía. Varias personas vinculadas a las organizaciones presentes y a su trabajo están también en la lista de amenazados.

Mucho se puede decir respecto a lo manifestado por el ministro, preferimos escuetamente dar un calendario de los pasos previstos.

El 15 de abril las tropas uruguayas cesarán definitiva e irreversiblemente su participación en la MINUSTAH que ya lleva 13 años, y se aplicarán los mecanismos fijados con la ONU en contratos previos. Hay en Haití unos 250 efectivos, el grueso retornará de inmediato dependiendo solamente del transporte que suministre la ONU, pero ese día el contingente queda desafectado de la misión. Permanecerán entre 40 y 50 un tiempo más para coordinar el retorno del material, que también vendrá por Naciones Unidas. Y habrá que acondicionar las instalaciones y predios usados, que se transferirán a la sociedad civil haitiana.

Así de simple, así de claro, dando por tierra todas las especulaciones manejadas en el parlamento sobre las “complicaciones” que tendría un retiro que debería prepararse con meses de antelación, que no podía ser “intempestivo” sino “ordenado”.

Eso, simple y claro, es una satisfacción aunque sea tarde y a medias.

La comunicación formal por escrito del retiro a Naciones Unidas, que corresponde a Cancillería que es quien lleva la política internacional, se hizo apenas hace unos 20 días a pesar de que la ley lleva ya tres meses de aprobada. Sobre el envío de ayuda humanitaria al pueblo haitiano que soporta carencias enormes, votada hace cuatro meses, aún no se ha hecho nada. ¿Podrá tal vez usarse el mismo transporte que vendrá con armas y vehículos de combate para, en vez de volver vacío, llevar unidades potabilizadoras y leche en polvo? “A nosotros nadie nos solicitó nada”, dijo Menéndez.

Veamos ese “retiro ordenado”. Ecuador y Bolivia se han retirado completamente hace tiempo, Argentina dejó sólo un hospital, Chile y Brasil han anunciado que se van, EEUU restringe su aporte económico y Francia no quiere seguir pagando. Todos estos cambios o anuncios fueron hechos antes de la transición electoral y el nuevo gobierno en Haití que la ONU quiere “evaluar” para ver qué hace.

Cada pueblo tiene la soberanía de definir su destino. Los haitianos la tuvieron, la tienen y la tendrán”, dice Menéndez. Respecto de eso, algo tenemos para decir.

La MINUSTAH se viene abajo luego de 13 años de ocupación sin ningún “resultado” en las metas declaradas, excepto haber apadrinado la policía haitiana, todavía muy precaria aunque aprendiendo lo peor. En todo lo demás Haití, si es por el Estado, es tan “fallido” como hace 13 años cuando con esa excusa se inició la ocupación sin legitimidad alguna, violando la soberanía del pueblo haitiano y la legislación internacional, por la ventana y como un ladrón. Fallido en todo lo demás, salud, educación, vivienda, trabajo, agua potable.

Sobre las causas de este fracaso en la reconstrucción de un estado neo-colonial “estabilizado” que pueda cumplir su rol asignado sin una tutela o protectorado imperial -de eso se trataba y con eso se seguirá aunque aún no se sepa cómo- podemos tirar apenas algunas líneas sin pretender ponderar el peso relativo de cada factor.

– La decadencia de la hegemonía yanqui en el mundo capitalista. Fenómeno que viene de larga data y que no se puede soslayar, para confirmarlo alcanza escuchar a Trump. La decadencia de la potencia hegemónica era esperable, lo nuevo es que no aparece remplazo en ese papel, y tampoco una alternativa anticapitalista. Este es entonces el caos rampante del mundo.

– En el continente a su vez vivimos la crisis y declinación del ciclo de gobiernos socialdemócratas pos-neoliberales. De distinto matiz, todos ellos en crisis y decadencia, algunos ya derrumbados. La colaboración de estos gobiernos con el proyecto neo-colonial de la MINUSTAH es lo que lo hizo posible, la declinación de ese ciclo también explica el retiro -nada ordenado- que viene ocurriendo. El fracaso del proyecto sub-imperialista de Brasil -uno más y ya van… – ha sido un factor clave en la crisis de la MINUSTAH.

– Y luego Haití. La creciente resistencia del pueblo y la debilidad e inoperancia de su clase oligárquica.

Muy brevemente, son los factores que le vienen dados a Uruguay. Y aquí agregamos los nuestros. Obviamente, la decadencia del ciclo frenteamplista se inscribe en el factor continental que vimos, y el impacto del derrumbe sub-imperial de Brasil deja sin pie también la supuesta oportunidad de “subirse al estribo”.

Y aunque una política popular alternativa sigue faltando, la denuncia a la política mercenaria del Estado uruguayo en Haití ha sido uno algo que no ha faltado. Ha sido muy débil pero no ha faltado. Es el único punto que le ha costado al FA renuncia de diputados.

Y a esto se suma el desgaste militar de la propia política mercenaria. Se llegó a ella como forma de mantener a la institución militar hipertrofiada, onerosa, parasitaria, inútil. Se buscó allí una solución a un problema sin solución, y por eso se hizo uso y abuso. La participación de Uruguay en las llamadas “misiones de paz” ha sido desorbitante y peligrosa incluso para la propia institución militar, que se encuentra ante un desgaste.

Pero el caso de Haití ha sido muy particular, por los nexos históricos entre su pueblo y el nuestro y por pertenecer al mismo continente. Todo lo malo ha resultado aquí peor, porque está en una vidriera.

La combinación de esos factores actuando como una pinza ha provocado una semi rebelión interna en el Frente Amplio. No ha llegado a mayores por la increíble incoherencia de lo que podría ser una oposición interna, salvo alguna excepción. Pero lo poco que ha asomado ya ha hecho mella.

Chaplin en Tiempos Modernos recoge una bandera roja caída por casualidad que además era para otra cosa. Cuando la levanta llega a la calle una furiosa manifestación obrera que queda detrás suyo, como si él la liderase.

No pretendemos ser tan desconsiderados con nosotros mismos. La bandera que agitamos no nos cayó por casualidad, la tejimos y la levantamos muy pocas manos al principio. Pero es evidente que los hechos no nos siguieron a nosotros, nosotros fuimos detrás de los hechos y no siempre bien, con errores a veces graves e injustificables. Los hechos se desencadenaron por su propia dinámica, solamente reivindicamos haberlos previsto, aunque demoraron bastante. Si hubiésemos podido hacer algo mejor las cosas, no digamos otro gallo porque no da, pero algún pollito cantaría. Eso es totalmente secundario, sigamos con lo principal.

¿Qué va a pasar? Las tropas uruguayas se retiran de Haití, la ONU seguirá. Las formas de injerencia aún no están totalmente definidas, se intentará transformar a Haití en un protectorado de la “comunidad internacional” o sea el imperialismo colectivo. Pero se llega tarde con eso, ese colectivo se fragmenta cada día más. En eso no vamos a tratar de adivinar.

Aquí en Uruguay se tratará de disfrazar el fracaso de la aventura mercenaria, hacer de cuenta que se salió “por la puerta grande”. El balance se lo ocurrido será una pelea ideológica más. Y también tenemos la lucha porque Uruguay no participe en ninguna pretendida tutela sobre Haití, que se concrete la ayuda solidaria, y que el país no se embarque en ninguna otra aventura mercenaria en el mundo.

Las tropas uruguayas se retiran de Haití.

A nosotros nos toca que se retiren de Uruguay.

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